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La meperidina (petidina, Demerol)


Meperidina
Meperidina
La meperidina o petidina (marca comercial Demerol) es un medicamento opiáceo que se utiliza como analgésico de acción rápida. Otros nombres para esta sustancia son isonipecaina, lidol, petanol, piridosal, Algil, Alodan, Centralgin, Dispadol, Dolantin, Petidin, Dolargan, Dolestina, Dolosal, Dolsin y Mefedina.

Estructura 3D de la meperidina
Estructura 3D de la meperidina
La meperidina está indicada para el tratamiento del dolor moderado a severo, y se presenta como sal clorhidrato en pastillas, como jarabe, o por inyección intravenosa o intramuscular. Durante gran parte del siglo 20, la petidina fue el opiáceo de elección para muchos médicos; en 1983 el 60% de los médicos prescribieron esta sustancia para el dolor agudo, y un 22% para el dolor crónico. En comparación con la morfina, la meperidina se suponía más segura y con menos riesgo de adicción,
Datos químicos
Fórmula C15H21NO2
Masa molecular 247.33
Datos farmacocinéticos
Biodisponibilidad50-60%
Enlace a proteínas 65-75%
Metabolismo Hígado
Vida media3-5 horas
Excreción Renal
Rutas oral, intravenosa, intramuscular
así como superior en el tratamiento del dolor asociado con espasmo biliar o cólico renal debido a sus supuestos efectos antiespasmódicos. Sin embargo, la meperidina no es más eficaz que la morfina en el tratamiento del dolor biliar o renal, y su baja potencia, corta duración de acción, y toxicidad (convulsiones, delirio y otros efectos neuropsicológicos) han hecho que su uso haya decaído en los últimos años en relación con otros analgésicos opioides.

En la terapia, se utiliza en forma de clorhidrato de petidina intramuscular. Actúa como un liberador de histamina, haciendo imposible su uso por vía subcutánea o intravenosa. Una de sus características principales es que no causa espasmo del esfínter de Oddi como otros opiáceos y, por lo tant,o se puede utilizar en casos de pancreatitis y colangitis. Tiene propiedades antiespasmódicas, interesantes para algunos dolores viscerales, pero sus efectos secundarios reducen en gran medida su uso.

Varios países, entre ellos Australia, han puesto límites a su uso o lo han restringido directamente. Sin embargo, algunos médicos siguen utilizando esta sustancia como opioide fuerte de primera línea.